Lingüística computacional
disciplina que estudia los sistemas computacionales para la comprensión y generación de lenguaje natural. Históricamente, el término se acuña en la década de 1960 en un contexto que vincula a esta disciplina a la informática y, más concretamente, a la inteligencia artificial. Sin embargo, son muchas otras las disciplinas que han contribuido a aquilatar su ámbito de estudio, las tecnologías que utiliza, los presupuestos teóricos en que se apoya y los métodos de investigación que aplica: desde la ingeniería eléctrica y electrónica o la lingüística hasta la psicología, pasando por la lógica y la ciencia cognitiva.
Las aproximaciones al procesamiento automático de las lenguas naturales desde cada una de estas ramas del saber humano son muy diferentes, tanto en su extensión como en el enfoque adoptado. Así, la ingeniería eléctrica se ha interesado sólo en el procesamiento de la señal acústica para el reconocimiento del habla y en el empleo de métodos numéricos, y la lingüística en un enfoque teórico basado en métodos simbólicos que resulte un simple remedo de los niveles de descripción de la gramática, en tanto que la informática ha impuesto una visión aplicada, de ingeniería, que permita crear sistemas informáticos con capacidades lingüísticas que los asemejen a los humanos. Esta disparidad de intereses y objetivos ha enriquecido la disciplina, pero también ha introducido una variedad terminológica importante, pues el término “lingüística computacional” coexiste con otros como los de “procesamiento del lenguaje natural”, “ingeniería lingüística” o “tecnologías del lenguaje humano”, por mencionar tan solo unos pocos.
Aunque esta disciplina recibe su nombre hace tan solo 40 años, en los 20 años anteriores se ha ido configurando a partir de una serie de paradigmas fundacionales como la teoría de autómatas, la teoría de la información y la teoría de lenguajes formales, así como de la decepcionante experiencia adquirida en el desarrollo de los primeros sistemas de traducción automática, primera aplicación no numérica llevada a cabo con los ordenadores y, probablemente, una de las tareas humanas relacionadas con las lenguas más costosas y difíciles de formalizar.
Además de las técnicas, propias o tomadas de otras disciplinas, los avances en lingüística computacional han sido posibles gracias a la creación de recursos lingüísticos como lexicones, gramáticas formales y corpus textuales, que han permitido aumentar el grado de formalización de nuestro conocimiento de las lenguas naturales.
La lingüística computacional, en su enfoque práctico, persigue el desarrollo de aplicaciones con capacidad lingüística, que pueden estructurarse en torno a cuatro ejes: la mejora de la relación persona/ordenador, la comunicación entre las personas, la gestión de la información y las herramientas de creación de documentación. En todos ellos, y no sólo en el segundo, es posible añadir tanto una dimensión multilingüe como un componente de procesamiento de habla .
disciplina que estudia los sistemas computacionales para la comprensión y generación de lenguaje natural. Históricamente, el término se acuña en la década de 1960 en un contexto que vincula a esta disciplina a la informática y, más concretamente, a la inteligencia artificial. Sin embargo, son muchas otras las disciplinas que han contribuido a aquilatar su ámbito de estudio, las tecnologías que utiliza, los presupuestos teóricos en que se apoya y los métodos de investigación que aplica: desde la ingeniería eléctrica y electrónica o la lingüística hasta la psicología, pasando por la lógica y la ciencia cognitiva.
Las aproximaciones al procesamiento automático de las lenguas naturales desde cada una de estas ramas del saber humano son muy diferentes, tanto en su extensión como en el enfoque adoptado. Así, la ingeniería eléctrica se ha interesado sólo en el procesamiento de la señal acústica para el reconocimiento del habla y en el empleo de métodos numéricos, y la lingüística en un enfoque teórico basado en métodos simbólicos que resulte un simple remedo de los niveles de descripción de la gramática, en tanto que la informática ha impuesto una visión aplicada, de ingeniería, que permita crear sistemas informáticos con capacidades lingüísticas que los asemejen a los humanos. Esta disparidad de intereses y objetivos ha enriquecido la disciplina, pero también ha introducido una variedad terminológica importante, pues el término “lingüística computacional” coexiste con otros como los de “procesamiento del lenguaje natural”, “ingeniería lingüística” o “tecnologías del lenguaje humano”, por mencionar tan solo unos pocos.
Aunque esta disciplina recibe su nombre hace tan solo 40 años, en los 20 años anteriores se ha ido configurando a partir de una serie de paradigmas fundacionales como la teoría de autómatas, la teoría de la información y la teoría de lenguajes formales, así como de la decepcionante experiencia adquirida en el desarrollo de los primeros sistemas de traducción automática, primera aplicación no numérica llevada a cabo con los ordenadores y, probablemente, una de las tareas humanas relacionadas con las lenguas más costosas y difíciles de formalizar.
Además de las técnicas, propias o tomadas de otras disciplinas, los avances en lingüística computacional han sido posibles gracias a la creación de recursos lingüísticos como lexicones, gramáticas formales y corpus textuales, que han permitido aumentar el grado de formalización de nuestro conocimiento de las lenguas naturales.
La lingüística computacional, en su enfoque práctico, persigue el desarrollo de aplicaciones con capacidad lingüística, que pueden estructurarse en torno a cuatro ejes: la mejora de la relación persona/ordenador, la comunicación entre las personas, la gestión de la información y las herramientas de creación de documentación. En todos ellos, y no sólo en el segundo, es posible añadir tanto una dimensión multilingüe como un componente de procesamiento de habla .
En el primero de estos ejes se sitúan aplicaciones como el reconocimiento del habla natural, es decir, continua, e independiente del hablante (que se utiliza en los sistemas de dictado automático), la síntesis de voz (que escuchamos en algunos servicios de telefonía) y la interacción con los ordenadores por medio de comandos de voz, pero también la interrogación a bases de datos en lengua natural y el desarrollo de interfaces multimodales que permitan utilizar todos los canales sensoriales y que favorezcan, por tanto, la integración de los discapacitados.
La comunicación entre las personas se materializa en la traducción de lenguas humanas. Junto a la traducción automática, uno de los sueños de la humanidad desde Blaise Pascal y Gottfried Wilhelm von Leibniz, sólo alcanzado, de momento, en dominios restringidos, han surgido otras ayudas a la traducción como los sistemas de memorias de traducción (colecciones de pares de segmentos de traducción, que evitan la retraducción de fragmentos ya traducidos).
La recuperación y la extracción de información relevante de fondos documentales es otro de los ejes de aplicación de la lingüística computacional. La nuestra es todavía una generación vinculada a la documentación textual como portadora fundamental de información, por lo que la recuperación de documentos (realizada normalmente con técnicas numéricas), la extracción de información estructurada a partir de un texto (para la que suelen aplicarse técnicas simbólicas) o la generación automática de resúmenes de textos (que suele emplear técnicas estadísticas y conocimiento heurístico sobre la estructura del discurso) se consideran aplicaciones fundamentales hoy en día, especialmente si los criterios para recuperar o extraer conocimiento pueden expresarse en otra lengua (es decir, los sistemas poseen una dimensión multilingüe) y se vinculan a la gestión de información procedente de Internet.
Software.
Se conoce como software1 al equipamiento lógico o soporte
lógico de un sistema informático, que comprende el conjunto de los componentes
lógicos necesarios que hacen posible la realización de tareas específicas, en
contraposición a los componentes físicos que son llamados hardware.
Los componentes lógicos incluyen, entre muchos otros, las
aplicaciones informáticas; tales como el procesador de texto, que permite al
usuario realizar todas las tareas concernientes a la edición de textos; el
llamado software de sistema, tal como el sistema operativo, que básicamente
permite al resto de los programas funcionar adecuadamente, facilitando también
la interacción entre los componentes físicos y el resto de las aplicaciones, y
proporcionando una interfaz con el usuario.
El anglicismo "software" es el más ampliamente
difundido al referirse a este concepto, especialmente en la jerga técnica; el
término sinónimo «logicial», derivado del término francés logiciel, es sobre
todo utilizado en países y zonas de influencia francesa
Hardware
El término hardware (pronunciación AFI: [ˈhɑːdˌwɛə] ó
[ˈhɑɹdˌwɛɚ]) se refiere a todas las partes tangibles de un sistema informático;
sus componentes son: eléctricos, electrónicos, electromecánicos y mecánicos.1
Son cables, gabinetes o cajas, periféricos de todo tipo y cualquier otro
elemento físico involucrado; contrariamente, el soporte lógico es intangible y
es llamado software. El término es propio del idioma inglés (literalmente
traducido: partes duras), su traducción al español no tiene un significado
acorde, por tal motivo se la ha adoptado tal cual es y suena; la Real Academia
Española lo define como «Conjunto de los componentes que integran la parte
material de una computadora».2 El término, aunque sea lo más común, no
solamente se aplica a las computadoras; del mismo modo, también un robot, un
teléfono móvil, una cámara fotográfica o un reproductor multimedia poseen
hardware (y software).3 4
La historia del hardware de computador se puede clasificar
en cuatro generaciones, cada una caracterizada por un cambio tecnológico de
importancia. Una primera delimitación podría hacerse entre hardware básico, el
estrictamente necesario para el funcionamiento normal del equipo, y
complementario, el que realiza funciones específicas.
Un sistema informático se compone de una unidad central de
procesamiento (UCP/CPU), encargada de procesar los datos, uno o varios
periféricos de entrada, los que permiten el ingreso de la información y uno o
varios periféricos de salida, los que posibilitan dar salida (normalmente en
forma visual o auditiva) a los datos procesados.


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